La logística de la última milla en Europa está siendo moldeada por un panorama regulatorio cada vez más complejo y diverso. Las políticas ambientales, de movilidad y urbanismo están empujando a las ciudades a reducir emisiones, descongestionar el tráfico y proteger la seguridad de peatones y ciclistas.
Sin embargo, estas medidas también generan desafíos y contradicciones para la logística urbana, obligando a operadores, repartidores y administraciones a adaptarse constantemente.

Zonas de Bajas Emisiones y restricciones a vehículos tradicionales
Muchas ciudades europeas han ampliado o reforzado las Zonas de Bajas Emisiones (LEZ) como herramienta para mejorar la calidad del aire. Bajo estas normas, vehículos más antiguos o contaminantes tienen restringido el acceso al centro urbano, con multas elevadas por incumplimiento. Estas restricciones se aplican de forma distinta según cada ciudad o país, lo que complica la planificación de rutas de reparto transfronterizas o interurbanas.
Este marco ha incentivado a muchas empresas a replantear sus flotas y a incorporar soluciones alternativas, como bicicletas de carga o vehículos eléctricos, para mantener la eficiencia sin infringir las normas ambientales locales.
«La regulación de la última milla en Europa es diversa y a menudo contradictoria: zonas de bajas emisiones, restricciones a bicicletas y patinetes en centros urbanos y políticas de incentivo a la micromovilidad obligan a adaptar rutas y flotas. Esta fragmentación normativa requiere soluciones flexibles y vehículos alternativos para mantener eficiencia logística en ciudad.«
Micromovilidad: reglamentos contradictorios sobre bicicletas y patinetes
Pese a que la micromovilidad se considera clave para la última milla sostenible, las leyes locales no siempre van en la misma dirección. Un caso reciente es el de Bruselas, que ha anunciado restricciones a la circulación de bicicletas y patinetes eléctricos en gran parte de su zona peatonal central, limitando su uso fuera de horarios muy concretos tras quejas de vecinos por motivos de seguridad.
Esta medida, aunque pretende proteger a los peatones, contrasta con la necesidad de soluciones de micromovilidad para realizar entregas sostenibles y eficaces en entornos urbanos densos. La falta de armonización entre políticas de movilidad y las necesidades de los repartidores crea un escenario confuso y a veces contradictorio.

Impulso normativo europeo al uso de cargo bikes
A nivel de la Unión Europea, hay esfuerzos por integrar formas de movilidad más limpias en la regulación global, aunque no siempre con claridad unificada. La Comisión Europea ha destacado la necesidad de adaptar infraestructuras a las demandas actuales y futuras, incluyendo las de las cargo bikes, que requieren infraestructuras específicas debido a su tamaño y características.
Sin embargo, recientes propuestas, como el paquete “Clean Corporate Vehicles”, han sido criticadas por no incluir explícitamente las bicicletas eléctricas dentro de los objetivos de movilidad corporativa, lo que podría limitar su adopción pese a su potencial de descarbonización y eficiencia logística.
Leyes nacionales con impactos directos en la logística
Algunos países han adopt normas específicas que alteran el paisaje del reparto urbano. Por ejemplo, en Bélgica, las empresas deben ofrecer al menos dos opciones de entrega, una de ellas sostenible (como puntos de recogida o entregas sin emisiones), bajo pena de sanciones económicas. Esto busca promover alternativas más verdes frente al reparto exclusivo con vehículos tradicionales.
Contradicciones y desafíos operativos
La diversidad regulatoria entre ciudades y países europeos crea un entorno en el que lo que es legal y eficiente en una ciudad puede no serlo en otra. A este hecho se suma una creciente preocupación social sobre la convivencia entre peatones y vehículos ligeros en zonas urbanas, lo que lleva a medidas de restricción en algunos casos.
Esto hace que los operadores logísticos necesiten estrategias flexibles, con capacidades de adaptación rápida a cambios normativos, planificación de rutas multisede y vehículos alternativos a la furgoneta tradicional.
Conclusión MOOEVO
La regulación de la última milla en Europa está en constante evolución, con políticas que buscan equilibrio entre sostenibilidad, seguridad y eficencia logística. Al mismo tiempo, las diferencias entre normativas locales y nacionales pueden generar contradicciones operativas.
Esta realidad obliga a empresas y repartidores a adoptar soluciones versátiles, que combinen vehículos eléctricos, cargo bikes y sistemas de micrologística urbana adaptados a cada contexto legislativo.
En este contexto regulatorio cambiante, los modelos híbridos en los que furgonetas o camiones actúan como puntos de despliegue de carritos plegables permiten adaptar el reparto a normativas locales, reducir la circulación en zonas sensibles y mantener la eficiencia sin necesidad de aumentar flota ni infraestructura fija.
