Durante años, la respuesta habitual a los problemas del reparto urbano ha sido sencilla: añadir más vehículos. Sin embargo, en las ciudades actuales esta estrategia ya no funciona. Congestión, restricciones de acceso, Zonas de Bajas Emisiones y falta de espacio hacen que aumentar flota incremente los problemas en lugar de resolverlos. La clave está en reorganizar la operativa de la última milla sin sumar vehículos.

Replantear el papel del vehículo
El primer paso es cambiar el enfoque: la furgoneta o el camión no deben ser el centro del reparto, sino un punto de apoyo. En ciudad, el vehículo resulta eficiente para transportar volumen hasta una zona concreta, pero no para realizar entregas puerta a puerta en entornos densos. Utilizarlo como base desde la que desplegar el reparto final permite reducir circulación y tiempos improductivos.
«Resolver los retos de la última milla sin aumentar flota es posible usando el vehículo como punto de apoyo, agrupando entregas y apostando por reparto a pie con carritos. Este enfoque reduce congestión, costes y se adapta mejor a las restricciones urbanas.«
Agrupar entregas y reducir desplazamientos
Una planificación basada en zonas compactas permite realizar varias entregas desde un único punto de parada. Agrupar envíos por calles, manzanas o edificios reduce recorridos innecesarios y mejora la productividad del repartidor, sin necesidad de incorporar más vehículos a la flota.

Apostar por reparto a pie con herramientas adecuadas
El reparto a pie sigue siendo una de las formas más eficaces de operar en centros urbanos y zonas peatonales. Para que este modelo sea viable a gran escala, es imprescindible contar con herramientas diseñadas para transportar carga de forma ordenada y segura. Los carritos manuales o eléctricos permiten cubrir áreas amplias desde un solo punto, manteniendo el ritmo de trabajo y reduciendo el esfuerzo físico.
Reducir tiempos improductivos
Gran parte del tiempo de una flota urbana se pierde buscando aparcamiento, maniobrando o esperando. Al limitar la circulación del vehículo y concentrar el reparto en zonas concretas, se eliminan muchos de estos tiempos muertos. Esto se traduce en más entregas realizadas con los mismos recursos.
Mejorar ergonomía y continuidad del trabajo
Resolver los retos de la última milla también implica cuidar al repartidor. Reducir cargas manuales, facilitar el empuje y mejorar la organización del reparto ayuda a mantener un rendimiento constante durante toda la jornada. Un operario menos fatigado puede asumir más entregas sin aumentar flota ni personal.
Orden, seguridad y protección de la carga
Trabajar sin más vehículos no significa asumir más riesgos. Al contrario, una operativa bien organizada con carritos adecuados mejora el control de la carga, reduce robos oportunistas y limita la exposición de datos personales visibles en las etiquetas de los paquetes.

Modelos híbridos como solución
Cada vez más operadores adoptan modelos híbridos en los que el vehículo abastece y el reparto final se realiza a pie. Este sistema permite adaptarse a normativas cambiantes, operar en zonas restringidas y escalar la operativa sin necesidad de ampliar flota ni infraestructuras.
En este contexto, soluciones como las desarrolladas por MOOEVO, basadas en carritos manuales y eléctricos pensados para el entorno urbano, encajan como herramientas que facilitan esta transición hacia una última milla más eficiente y flexible.

Conclusión MOOEVO
Resolver los retos de la última milla sin aumentar flota no es una cuestión de hacer más, sino de organizar mejor. Cambiar el rol del vehículo, optimizar rutas, apostar por reparto a pie y utilizar herramientas adaptadas a la ciudad permite absorber volumen, reducir costes y mejorar la convivencia urbana sin sumar vehículos a las calles.
