Mejorar la última milla es uno de los principales retos de la logística urbana actual. A continuación respondemos a las preguntas más habituales sobre cómo optimizar este tramo final del reparto en ciudad, teniendo en cuenta eficiencia, sostenibilidad y operativa real.

¿Qué es la última milla en logística?
La última milla es el tramo final del proceso logístico, desde el punto de descarga o centro urbano hasta el destinatario final. Aunque es la parte más corta del recorrido, suele ser la más costosa y compleja debido a la congestión, las restricciones de acceso y la dispersión de entregas.
«Mejorar la última milla implica reorganizar el reparto urbano sin aumentar flota. Usar el vehículo como punto de apoyo, agrupar entregas y apostar por reparto a pie con carritos permite reducir costes, esfuerzo físico y adaptarse mejor a las restricciones de la ciudad.«
¿Por qué es tan difícil mejorar la última milla en ciudad?
Porque se desarrolla en entornos densos y cambiantes. Calles estrechas, zonas peatonales, falta de aparcamiento, Zonas de Bajas Emisiones y horarios limitados hacen que los modelos tradicionales basados solo en furgonetas pierdan eficiencia.

¿Aumentar flota mejora la última milla?
No necesariamente. En ciudad, añadir más vehículos suele generar más congestión, más costes y más tiempos improductivos. Mejorar la última milla pasa por reorganizar la operativa, no por sumar flota.
¿Cómo se puede mejorar la última milla sin aumentar vehículos?
Utilizando el vehículo como punto de apoyo y realizando el reparto final a pie. Este modelo permite cubrir varias entregas desde una sola parada, reducir desplazamientos innecesarios y adaptarse mejor a entornos urbanos regulados.
¿Qué papel juega el reparto a pie en la última milla?
Es clave en centros urbanos y zonas peatonales. El reparto a pie permite acceder donde el vehículo no puede, reducir tiempos muertos y mejorar la precisión de las entregas, siempre que se utilicen herramientas adecuadas para transportar la carga.

¿Qué herramientas ayudan a mejorar la eficiencia del reparto a pie?
Los carritos de reparto manuales o eléctricos permiten transportar más paquetes con menor esfuerzo, mantener el orden de la carga y realizar recorridos más largos sin fatiga excesiva. Son una pieza fundamental en la mejora de la última milla urbana.
¿Cómo influye la ergonomía en la eficiencia de la última milla?
Un repartidor menos fatigado trabaja mejor y de forma más constante. Reducir empujes, facilitar el transporte de cargas y evitar posturas forzadas mejora la productividad diaria y reduce bajas laborales.

¿La última milla puede ser más sostenible sin perder eficiencia?
Sí. Reducir el uso intensivo de furgonetas, apostar por reparto a pie y soluciones eléctricas ligeras disminuye emisiones, ruido y consumo energético, manteniendo o incluso mejorando la eficiencia operativa.
¿Cómo afectan las Zonas de Bajas Emisiones a la última milla?
Las ZBE limitan el acceso de vehículos al centro de las ciudades. Para mejorar la última milla en este contexto, es necesario adoptar modelos flexibles que combinen vehículo, reparto a pie y soluciones ligeras adaptadas a la normativa local.

¿Qué importancia tiene el orden y la seguridad de la carga?
Una carga bien organizada reduce errores, tiempos perdidos y riesgos de robo. Además, evita la exposición innecesaria de datos personales visibles en las etiquetas, un aspecto cada vez más relevante en el reparto urbano.
¿Qué tipo de soluciones están impulsando la mejora de la última milla?
Modelos híbridos que combinan furgonetas o camiones como base de despliegue y carritos manuales o eléctricos para el reparto final. Este enfoque permite absorber más volumen, reducir costes y adaptarse mejor a la ciudad.

¿Qué aporta MOOEVO a la mejora de la última milla?
Las soluciones desarrolladas por MOOEVO están pensadas para facilitar este tipo de operativa urbana: carritos robustos, plegables y, en algunos casos, eléctricos, que ayudan a reorganizar la última milla sin aumentar flota y con mayor eficiencia.
Conclusión MOOEVO
Mejorar la última milla no consiste en ir más rápido, sino en trabajar de forma más inteligente. Reorganizar rutas, reducir la dependencia del vehículo y utilizar herramientas adaptadas al entorno urbano permite construir una última milla más eficiente, sostenible y preparada para las ciudades actuales.
