La historia de La Sonrisa MOOEVO

La historia de MOOEVO no comienza en una empresa ni en un laboratorio, sino en una situación muy concreta y profundamente humana. Joselete, un niño con parálisis cerebral severa, necesitaba siempre ser movido en silla de ruedas y su padre, que además tenía problemas para caminar, encontraba cada vez más difícil empujarle en sus paseos diarios.

Lo que para muchas familias puede parecer algo cotidiano, simplemente salir a dar un paseo o ir de compras, para ellos suponía un esfuerzo constante y una limitación real en su vida diaria. De esa necesidad nació una idea sencilla en apariencia: encontrar la manera de que cualquier patinete eléctrico tipo hoverboard pudiera usarse para ayudar a mover todo tipo de sillas de ruedas.

Convertir esa intuición en una solución útil no fue inmediato. En el proceso participó un amigo ingeniero, con experiencia técnica y conocimiento en el ámbito de las patentes, y entre todos comenzó un trabajo de pruebas, errores, ajustes y nuevos intentos hasta dar con una solución que realmente funcionaba. Y lo hacía de manera increible.

Muy pronto entendieron que la clave no estaba en unir una silla y un hoverboard de cualquier forma, sino en desarrollar una configuración concreta que ofreciera estabilidad, control y facilidad de uso. Así nació un sistema que no solo resolvía un problema real, sino que lo hacía de forma eficaz y natural. Además este sistema no sólo se podía usar para las sillas, sino para todo tipo de carros o carritos.

En 2020, en plena pandemia, aquella solución encontró además una utilidad inesperada. Durante la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19, todas las existencias del producto que habían creado, se donaron para su uso en el hospital de campaña de IFEMA, en Madrid, donde fue una pieza básica en la ayuda para el traslado, altas y bajas de pacientes a lo largo de este enorme recinto, donde las largas distancias eran una gran exigencia física para el personal sanitario.

Y no sólo se utilizó para los pacientes. También para llevar medicamentos y suministros dentro del hospital. Lo que había surgido para mejorar la vida de una familia demostraba así su valor también en uno de los momentos más difíciles de nuestra historia reciente.

Con el tiempo, y al comprobar el efecto que producía en tantas personas y familias, el sistema fue adquiriendo un significado aún más profundo. Las personas en silla de ruedas dejaban de ser meros espectadores para convertirse en protagonistas de paseos, juegos y actividades compartidas.

Pasaban a participar de una forma más activa en la vida familiar, en rutas, excursiones e incluso en recorridos que antes parecían impensables, fomentando la autoestima, la inclusión y la estimulación sensorial, y convirtiendo paseos tediosos en aventuras increíbles.

De esa experiencia, repetida una y otra vez, nació también su nombre más humano: La Sonrisa MOOEVO. No como una expresión publicitaria, sino como una manera sincera de describir algo que se veía con claridad en cada salida: la alegría de volver a moverse, de volver a participar y de volver a disfrutar, en familia, de algo tan sencillo y tan valioso como un paseo.

Descubre en estos vídeos cómo La Sonrisa MOOEVO está cambiando la vida de personas en silla de ruedas, sus familias y los profesionales de su cuidado: