El papel del reparto a pie en la logística de última milla urbana

Cuando se habla de reparto urbano, la atención suele centrarse en los vehículos, las rutas y el tráfico. Sin embargo, diversos estudios recientes demuestran que una parte muy significativa del tiempo del repartidor no se pasa conduciendo, sino caminando. El llamado last-50-feet, los últimos metros hasta el cliente, es, en realidad, un elemento clave de la eficiencia y sostenibilidad de la última milla.

Caminar: la parte invisible del reparto

En la mayoría de entregas urbanas, el vehículo permanece parado mientras el repartidor camina hasta el portal, la oficina o el comercio. A pesar de ello, los modelos logísticos tradicionales han ignorado históricamente este componente, centrándose solo en optimizar la conducción. La realidad urbana demuestra que andar no es una excepción, sino una constante en el reparto de ciudad.

«En la logística urbana, caminar es una parte clave del reparto. Integrar el desplazamiento a pie en la planificación de la última milla reduce paradas, kilómetros recorridos y emisiones, mejorando la eficiencia y la sostenibilidad del reparto en ciudad.«

Más caminar puede significar más eficiencia

Los análisis empíricos muestran que muchos repartidores están dispuestos a hacer parte de su trabajo andando más si eso les permite:

  • Encontrar mejores puntos de parada
  • Evitar maniobras complejas o multas
  • Servir a varios clientes desde una sola parada

Esta “voluntad de caminar” reduce el número total de paradas por ruta y, en consecuencia, disminuye los kilómetros recorridos por los vehículos, mejorando la eficiencia global.

Economías de escala a pie

Especialmente en paquetería, se observa que hacer varias entregas desde un único punto de descarga genera grandes economías de escala. En zonas densas, caminar unos metros adicionales permite consolidar entregas, ahorrar tiempo y reducir congestión, algo difícil de lograr con un modelo puramente vehicular.

Impacto directo en sostenibilidad

Reducir paradas y kilómetros recorridos tiene un efecto directo sobre:

  • Emisiones
  • Consumo energético
  • Ruido
  • Uso del espacio público

Por tanto, integrar el caminar como variable estratégica mejora no solo la eficiencia, sino también la sostenibilidad de la logística urbana.

reparto andando

Planificar teniendo en cuenta al peatón

Uno de los principales mensajes del estudio es claro: la planificación de rutas urbanas debe integrar el componente a pie. Ignorar el caminar lleva a modelos poco realistas. Incorporarlo permite diseñar rutas más adaptadas a la ciudad real, donde el vehículo es un apoyo y el repartidor a pie es protagonista.

Herramientas que hacen viable el reparto a pie

Para que caminar sea una ventaja y no una carga, el repartidor necesita herramientas adecuadas. El uso de carritos de reparto permite transportar más carga, mantener el orden de la ruta y reducir el esfuerzo físico, haciendo viable servir múltiples entregas desde un solo punto.

En este contexto encajan soluciones como las desarrolladas por MOOEVO, pensadas para facilitar el trabajo a pie en entornos urbanos densos y aprovechar al máximo este componente clave de la última milla.

Conclusión MOOEVO

Caminar no es tiempo perdido en la logística urbana, sino un factor estratégico. Integrar el reparto a pie en la planificación permite reducir vehículos, mejorar la eficiencia y avanzar hacia modelos de última milla más sostenibles y compatibles con la ciudad. La logística urbana del futuro no se entiende sin poner al peatón, y su recorrido, en el centro del sistema.