La última milla es el tramo más complejo y costoso de la logística urbana. A pesar de ser el recorrido final hasta el destinatario, concentra problemas de congestión, tiempos muertos, esfuerzo físico y restricciones normativas. Mejorar su eficiencia no pasa por acelerar el reparto, sino por reorganizar la forma de trabajar en ciudad.

1. Usar el vehículo como punto de apoyo, no como protagonista
Una de las estrategias más efectivas es redefinir el papel de la furgoneta o el camión. En entornos urbanos densos, el vehículo resulta más eficiente como base de descarga desde la que se organiza el reparto final, evitando desplazamientos cortos e improductivos. Esto reduce circulación, multas y tiempos de estacionamiento.
«Para mejorar la eficiencia de la última milla es clave usar el vehículo como punto de apoyo, agrupar entregas, apostar por reparto a pie con carritos y reducir tiempos improductivos. Estas estrategias permiten reducir costes, esfuerzo físico y adaptarse mejor al entorno urbano.«
2. Agrupar entregas por zonas compactas
Planificar rutas por calles, manzanas o edificios cercanos permite realizar múltiples entregas desde un único punto. Esta estrategia reduce recorridos innecesarios, mejora el aprovechamiento del tiempo y facilita el reparto a pie en zonas donde el vehículo no es viable.

3. Apostar por reparto a pie con herramientas adecuadas
El reparto a pie sigue siendo clave en centros urbanos, pero solo es eficiente si se apoya en carritos diseñados para transportar carga de forma ordenada y estable. Estas herramientas permiten cubrir áreas amplias, mantener el ritmo de trabajo y reducir el esfuerzo físico del repartidor.
4. Reducir tiempos improductivos
Gran parte de la ineficiencia de la última milla proviene de tiempos no productivos: buscar aparcamiento, maniobrar, esperar o retroceder rutas. Concentrar el reparto en zonas definidas y limitar la circulación del vehículo elimina muchos de estos bloqueos operativos.

5. Mejorar la ergonomía del repartidor
La eficiencia también depende del estado físico del operario. Reducir empujes, facilitar el transporte de cargas y evitar posturas forzadas permite mantener un rendimiento constante durante toda la jornada. Un repartidor menos fatigado puede asumir más entregas sin aumentar recursos.
6. Mantener el orden y la seguridad de la carga
Una carga bien organizada reduce errores, pérdidas de tiempo y riesgos. Además, transportar paquetes de forma contenida ayuda a prevenir robos oportunistas y limita la exposición de datos personales visibles en las etiquetas, un aspecto cada vez más relevante en ciudad.

7. Adaptarse a normativas y restricciones urbanas
Las Zonas de Bajas Emisiones y las limitaciones de acceso exigen estrategias flexibles. Modelos híbridos que combinan vehículo, reparto a pie y soluciones ligeras permiten adaptarse a normativas cambiantes sin rediseñar toda la flota.
8. Incorporar soluciones manuales y eléctricas según el contexto
No todas las rutas requieren electrificación. Combinar soluciones manuales y eléctricas según la carga, la distancia o la pendiente permite optimizar recursos y mantener la eficiencia sin sobredimensionar la operativa.

El papel de soluciones como MOOEVO
En este escenario, soluciones como las desarrolladas por MOOEVO, basadas en carritos manuales y eléctricos pensados para la ciudad, facilitan la aplicación de estas estrategias. Su diseño permite reorganizar la última milla sin aumentar flota, mejorar la ergonomía y adaptarse al entorno urbano real.
Mejorar la eficiencia de la última milla no consiste en trabajar más rápido, sino en trabajar de forma más inteligente. Reorganizar rutas, reducir la dependencia del vehículo, apostar por reparto a pie y utilizar herramientas adecuadas permite absorber más volumen, reducir costes y mejorar la convivencia urbana sin añadir complejidad ni flota.
