Amazon está explorando un nuevo modelo de micro-entrega urbana que va más allá del reparto tradicional desde grandes centros logísticos. El ensayo de microcentros cerrados al público, como el que se está probando en Seattle, apunta a una transformación profunda de la última milla en ciudades densas, donde el espacio, el tiempo y la normativa son factores críticos.

Del gran almacén al nodo urbano ultrarrápido
El concepto clave de este modelo no es la tienda, sino el nodo. Se trata de espacios pequeños, insertados en la ciudad, que funcionan como puntos de preparación y expedición inmediata de pedidos. No hay clientes, no hay venta presencial y no hay experiencia retail. El objetivo es reducir al mínimo el tiempo entre pedido y salida a reparto.
Este tipo de nodo permite trabajar con ventanas de entrega muy cortas, inferiores a una hora, algo difícil de conseguir cuando los repartidores dependen de centros alejados del núcleo urbano.
Repartidores Flex y lógica de alta rotación
A diferencia de otros modelos, estos microcentros están pensados específicamente para repartidores Flex. El flujo operativo se diseña para que el repartidor entre, recoja pedidos ya preparados y salga en cuestión de minutos. La eficiencia no está en cargar mucho, sino en rotar rápido.
Este enfoque rompe con la lógica clásica de rutas largas y consolidadas, y se acerca más a un modelo de micro-misiones de reparto altamente localizadas.

Movilidad ligera como pieza estructural
Uno de los aspectos más relevantes del piloto es el tipo de movilidad previsto. El uso de bicicletas eléctricas y patinetes indica que los pedidos son pequeños y que el radio de entrega es muy limitado. Esto no es un detalle operativo, sino una decisión estratégica: menos vehículo pesado, menos impacto urbano y mayor encaje con las normativas municipales.
Este tipo de reparto es especialmente interesante para centros urbanos europeos, donde el acceso de furgonetas está cada vez más restringido.
«Amazon está probando microcentros urbanos cerrados al público para preparar pedidos en minutos y repartir con movilidad ligera. Estos nodos reducen el uso de furgonetas, aceleran la entrega en zonas densas y se adaptan mejor a las restricciones urbanas, anticipando nuevos modelos de micrologística para ciudades como las europeas.«
El microcentro como solución regulatoria
Catalogar estos espacios como “tiendas” no responde a una lógica comercial, sino regulatoria. Muchas ciudades limitan o directamente bloquean los microalmacenes logísticos, mientras permiten usos comerciales. Este modelo híbrido permite a Amazon operar dentro de la normativa existente sin abrir largos procesos de cambio de uso.
Este punto es clave para entender por qué este tipo de formatos pueden extenderse a ciudades como Nueva York, París o Ámsterdam, donde las dark stores están bajo fuerte presión política y social.

Un laboratorio para medir costes reales
Más allá de la velocidad, el gran interrogante es la rentabilidad. Los pedidos pequeños, la dispersión urbana y la alta rotación tensionan los costes. Este tipo de microcentros funcionan como laboratorios urbanos, donde se mide si es posible equilibrar rapidez, coste y sostenibilidad en entornos densos.
El aprendizaje no está solo en si el modelo funciona, sino en qué volumen mínimo, qué tipo de producto y qué radio de entrega lo hacen viable.
Qué nos dice este modelo sobre el futuro
Este ensayo no busca sustituir el modelo actual de Amazon, sino complementarlo. Apunta a un futuro donde la logística urbana será más fragmentada, más cercana al consumidor y más dependiente de movilidad ligera y reparto a pie.
Para mercados europeos, este enfoque refuerza una idea clave: la última milla no se resuelve con más furgonetas ni con centros más grandes, sino con mejor integración urbana, nodos pequeños y herramientas adaptadas a la ciudad real.
Reparto de Amazon en Nueva York
El Amazon Walker Program en Nueva York es un modelo de reparto urbano en el que repartidores a pie realizan las entregas desde camiones estacionados en zonas delimitadas por el Ayuntamiento. El camión actúa como punto de apoyo y los walkers cubren varias manzanas con carritos, reduciendo el uso de furgonetas, la congestión y adaptándose mejor a las restricciones urbanas.

Conclusión MOOEVO
El modelo de microcentros urbanos cerrados al público muestra hacia dónde evoluciona la logística en ciudades densas. Menos protagonismo del vehículo, más nodos locales y una última milla pensada para convivir con la ciudad. No es solo un experimento de velocidad, sino un ensayo sobre cómo será la logística urbana cuando el espacio y la normativa mandan.
