La descarbonización de la logística es uno de los grandes retos del transporte urbano. Sin embargo, electrificar toda una flota de vehículos supone una inversión elevada y, en muchos casos, una transición compleja desde el punto de vista operativo. Por este motivo, cada vez más operadores buscan alternativas que permitan reducir emisiones sin sustituir todos los vehículos.

Una de las estrategias más eficaces consiste en actuar sobre el último tramo del reparto, especialmente en entornos urbanos densos. En muchas rutas, el vehículo motorizado se utiliza para desplazamientos cortos, paradas frecuentes y recorridos donde la eficiencia energética es baja. Reducir el tiempo y la distancia recorrida por estos vehículos tiene un impacto directo en las emisiones.
«Reducir las emisiones en logística no siempre requiere electrificar por completo la flota de vehículos. Existen estrategias intermedias que permiten disminuir el impacto ambiental actuando sobre los recorridos, los medios auxiliares y la organización del reparto.«

La utilización de medios auxiliares de transporte no motorizados o con asistencia eléctrica permite resolver parte de estas entregas sin necesidad de un vehículo convencional. Carritos de reparto, soluciones de arrastre asistido o sistemas pensados para desplazamientos a pie cubren los trayectos finales de forma más eficiente, silenciosa y con un consumo energético mínimo.

Otra medida clave es la optimización del uso del vehículo existente. Centralizar entregas, agrupar pedidos por zonas o establecer puntos intermedios de descarga reduce los kilómetros recorridos y el tiempo de motor en marcha. En este modelo, el vehículo se convierte en un apoyo logístico y no en el protagonista de todo el proceso.
Además, estas soluciones permiten mejorar la ergonomía del trabajo, ya que reducen la necesidad de cargar peso manualmente y facilitan desplazamientos repetitivos. Esto se traduce en menos fatiga, mayor productividad y una operativa más estable a largo plazo, sin aumentar la complejidad del sistema.
«La combinación de soluciones de movilidad asistida, optimización operativa y reducción del uso de vehículos motorizados en determinados tramos urbanos ofrece una vía eficaz y realista para avanzar hacia una logística más sostenible.«
En este contexto, propuestas como las de MOOEVO se integran como herramientas intermedias entre el reparto totalmente manual y la electrificación completa de la flota. La movilidad eléctrica asistida aplicada a carritos y equipos auxiliares permite reducir emisiones de forma progresiva, adaptándose a la realidad de cada operación logística.

Reducir emisiones en logística no siempre pasa por cambiar todos los vehículos, sino por repensar cómo y dónde se utilizan, incorporando soluciones más ligeras, flexibles y sostenibles en los tramos donde realmente marcan la diferencia.
