La logística de última milla en centros urbanos se ha convertido en uno de los mayores desafíos para las ciudades y las empresas de reparto. Aunque representa el tramo final del proceso logístico, concentra gran parte de los costes, la complejidad operativa y el impacto en el espacio público. Calles estrechas, alta densidad de entregas y normativas cada vez más estrictas obligan a replantear los modelos tradicionales.

Qué caracteriza a la última milla en centros urbanos
A diferencia de zonas periféricas o industriales, los centros urbanos presentan una combinación de factores que dificultan el reparto:
- Alta concentración de entregas en espacios reducidos
- Escasez de zonas de carga y descarga
- Presencia de peatones y actividad comercial constante
- Restricciones de acceso y horarios
- Zonas peatonales y centros históricos
En este contexto, la eficiencia no depende solo de la velocidad, sino de la capacidad de adaptación al entorno urbano real.
«La logística de última milla en centros urbanos exige modelos flexibles que reduzcan la dependencia de la furgoneta. El reparto a pie, los carritos de reparto y los modelos híbridos permiten mejorar la eficiencia, adaptarse a las ZBE y convivir mejor con el espacio urbano.«
Los límites del reparto basado exclusivamente en furgonetas
Durante años, la furgoneta ha sido el eje del reparto urbano. Sin embargo, en centros urbanos este modelo muestra claras limitaciones: congestión, dificultades para estacionar, sanciones y tiempos improductivos. En muchos casos, el vehículo pasa más tiempo parado o maniobrando que entregando paquetes.
Esto ha llevado a buscar modelos alternativos que reduzcan la dependencia del vehículo en el tramo final.

El reparto a pie como elemento clave
En los centros urbanos, el reparto a pie es una solución natural y eficaz. Permite acceder a zonas donde los vehículos no pueden entrar y realizar varias entregas consecutivas en un área compacta. Para que este modelo sea eficiente, es imprescindible contar con herramientas adecuadas que permitan transportar la carga de forma ordenada y ergonómica.
Carritos de reparto y organización de la carga
Los carritos de reparto se han consolidado como una pieza clave de la logística de última milla en centros urbanos. Facilitan el transporte de paquetes, sacas o mercancía ligera, mejoran el control de la carga y reducen el esfuerzo físico del repartidor. Además, contribuyen a un reparto más ordenado y profesional, algo especialmente visible en entornos urbanos muy transitados.
Modelos híbridos: vehículo + reparto a pie
Cada vez más operadores adoptan modelos híbridos, en los que la furgoneta o el camión actúan como punto de apoyo. Desde ahí, el repartidor realiza el reparto final a pie con carritos manuales o eléctricos, cubriendo varias calles o manzanas. Este sistema reduce circulación, mejora la eficiencia y se adapta mejor a las restricciones urbanas.

Impacto de las Zonas de Bajas Emisiones
Las Zonas de Bajas Emisiones están transformando la logística urbana. En los centros urbanos, estas normativas limitan el acceso de vehículos y refuerzan la necesidad de soluciones que no dependan exclusivamente del motor. La combinación de reparto a pie y movilidad ligera se convierte así en una estrategia clave para seguir operando con normalidad.
Ergonomía, seguridad y salud laboral
La última milla urbana exige un gran esfuerzo físico. Reducir cargas manuales, facilitar el empuje y mejorar la ergonomía es esencial para mantener la productividad y evitar lesiones. Al mismo tiempo, una buena organización de la carga reduce robos oportunistas y limita la exposición de datos personales visibles en las etiquetas de los paquetes.

Imagen de marca y convivencia urbana
El reparto en centros urbanos es altamente visible. Un sistema ordenado, silencioso y bien integrado mejora la percepción ciudadana y refuerza la imagen de las empresas de reparto. Por el contrario, vehículos mal estacionados y operativas desordenadas generan rechazo social.
El papel de soluciones como MOOEVO
En este contexto, soluciones como las desarrolladas por MOOEVO, basadas en carritos manuales y eléctricos pensados para el entorno urbano, facilitan la adaptación de la logística de última milla a los centros urbanos. Estas herramientas permiten reorganizar el reparto, reducir la dependencia del vehículo y trabajar de forma más eficiente, sostenible y compatible con la ciudad.
Conclusión
La logística de última milla en centros urbanos requiere un cambio de enfoque. Más que añadir vehículos, es necesario repensar la operativa, apostar por modelos híbridos, reparto a pie y herramientas adaptadas al entorno urbano. Solo así será posible mantener la eficiencia logística y, al mismo tiempo, mejorar la convivencia y la sostenibilidad en el corazón de las ciudades.
